Barroco
Jules Mazarin (Giulio Raimondo Mazzarini)
1602–1661 · Pescina · político y cardenal franco-italiano, promotor de la ópera italiana en Francia
Jules Mazarin, nacido Giulio Raimondo Mazzarini en Pescina, cerca de L'Aquila, en 1602, y fallecido en Vincennes, a las afueras de París, en 1661, fue un político de origen italiano que dirigió la política francesa durante buena parte del siglo XVII. Su importancia para la historia de la música radica en un empeño concreto: implantar la ópera italiana en la corte de Francia. Ese proyecto, lejos de ser solo artístico, tenía una dimensión política que conviene tener presente.
Su trayectoria comenzó en Roma, donde sirvió al cardenal Antonio Barberini y tuvo contacto con la ópera romana; al parecer, asistió e incluso pudo participar en el Sant'Alessio de Landi en 1632. Entre 1634 y 1636 residió en París como nuncio papal. Después se nacionalizó francés en 1639, recibió el capelo en 1641, aunque sin órdenes mayores, y en 1643, durante la regencia de Ana de Austria, se convirtió en primer ministro.
Mazarin veía en la ópera italiana una herramienta útil, tanto como fuente de agentes discretos como cortina de humo para sus maniobras políticas. Por ello trajo a París a compositores, cantantes, escenógrafos y poetas: Marazzoli, Leonora Baroni, Atto Melani, Torelli, Luigi Rossi, y más tarde a Francesco Buti y al cardenal Barberini, que encontraron refugio en la corte. Entre 1645 y 1662 se presentaron allí siete óperas italianas gracias a su impulso. Las tres primeras pasaron casi desapercibidas, pero el Orfeo de Rossi, estrenado en marzo de 1647, le proporcionó finalmente la imagen que buscaba. Ese mismo montaje, sin embargo, fue utilizado por sus adversarios: el parlamento lo señaló por su elevado coste, y las sátiras conocidas como mazarinades atribuyeron a la ópera parte de los males económicos del Estado. La Fronda (1648-1653) lo obligó al exilio, aunque tras su regreso se retomaron los proyectos, como Le nozze di Peleo e di Theti de Caproli, en 1654.
Pese a su poder, nunca logró una compañía italiana estable en Francia: al terminar cada producción, el grupo se disolvía. Sus cartas a Buti reflejan una voluntad obstinada de contratar a los mejores intérpretes aunque el gasto fuera excesivo. Para la boda de Luis XIV encargó a Cavalli Ercole amante, que no llegó a estrenarse hasta 1662, después de la muerte del cardenal; en su lugar se representó Xerse, también de Cavalli. Mazarin tuvo que transigir con el gusto francés, con ballets intercalados y prólogos laudatorios.
Su legado es ambiguo. Sus óperas fracasaron durante casi veinte años, y Lully no se atrevió a impulsar una ópera francesa hasta después de la muerte del cardenal. Cuando, tras la fundación de la Académie d'opéra en 1669, Lully lo hizo, la huella de la ópera italiana fue visible en el resultado, como ocurre con la tragedia lírica francesa.
Obras y logros destacados
- Il giuditio della Ragione tra la Beltà e l'Affetto (Marazzoli)
- La finta pazza (Sacrati)
- Egisto (Cavalli)
- Orfeo (Luigi Rossi)
- Le nozze di Peleo e di Theti (Caproli)
- Ercole amante (Cavalli)